miércoles, 14 de enero de 2015

Evidencia de lectura! :)

                              LA VIDA EN LAS AULAS PHILIP W. JACKSON
                                                                            Eneida Karem Alvarado Bautista
Primero el autor empieza dándonos un panorama de cómo es el comienzo de cada día en la vida de quienes tenemos que llevar a nuestros hijos a la escuela, lo que lleva a cabo cada persona para hacer que los alumnos lleguen a su destino del diario: la escuela; el lugar en el que se desarrollará una persona durante 19, sino es que 22; años de su vida, claro está que el ambiente, el aula y la manera en que se desenvolverá en cada estancia de los niveles educativos cambiará dependiendo del nivel al que ascienda.
Pero también los padres dejan que los profesores hagan lo que, según dicen, “tienen que hacer”; y hacen a un lado el hecho de indagar o curiosear la actividad diaria que se lleva a cabo en un aula, y es que luego de un día escolar ellos siempre hacen las mismas preguntas, ¿cómo te fue en la escuela? O ¿qué tal estuvo la escuela?, por lo que la respuesta a estas cuestiones, más que obvio, será la de “bien,. gracias” o “estuvo algo cansado”, lo cual quiere decir que el niño solamente se enfocará en resumir la respuesta a dos o tres palabras para contar su día en la escuela (y no pueden ver más allá ya que el hecho de hacer diario lo mismo causa en ellos una sensación de omitir los pasos que realizan por ejemplo al llegar y sentarse en su lugar dentro del aula de clases).
Concluyo, luego de haber leído estos dos capítulos, que como pedagogos y futuros profesores debemos tener en cuanta esto al momento de insertarnos en las aulas, tal vez leer todo lo que aquí maneja el autor respecto a la vida que se da en las aulas, platicar con los alumnos acerca de cómo se sienten y qué les gustaría cambiar; pero sin dejar de lado el compromiso que asumimos al tener bajo nuestra responsabilidad la educación que estamos ofreciendo a esos alumnos que llegan con la intención de aprender más cosas, pero quizás sin la motivación de hacerlo.
Así que está en nosotros cambiar este tipo de vida dentro de las aulas por uno que sea más provechoso, que deje más aprendizajes, que mueve e incentive a los alumnos para buscar aprende más e interesarse por estudiar.

También ser conscientes de que tal vez no sabemos todo lo que se necesita y emplear un autoaprendizaje de nuestra parte para no caer en la monotonía, tampoco ser autoritarios, sino tener una buena relación maestro-alumno pero que sepan quién es la autoridad en el aula.

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